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miércoles, 16 de octubre de 2013

La vida es un regalo

Decía John Lennon que la vida es lo que te va sucediendo mientras tú te empeñas en hacer otros plantes... Y es verdad, siempre estamos esperando el momento indicado para hacer esto, o lo otro, queriendo que todo esté organizado y perfecto para darnos un capricho o para acordarnos, aunque sea un poco, de nosotros mismos. Y nunca es el mejor momento, ya sea para irte de casa, para comprarte un piso, para tener un hijo, para casarte... El momento perfecto nunca llega, porque no existe. 

La vida no espera, el tiempo pasa cada vez más rápido y los años se nos van casi sin darnos cuenta, y al final van siendo demasiadas las veces que no nos permitimos ser felices porque no tenemos todos nuestros "problemas" solucionados...

La vida es hoy, dejemos de guardar vestidos para ocasiones especiales, pintémonos los labios de rojo un miércoles, o un jueves, hagamos más locuras y menos planes, permitámonos ser felices un poco cada día, sin sentirnos culpables, sólo agradeciendo y disfrutando de lo que somos, de lo que tenemos, de un café, de un helado, de una buena canción, de una sonrisa, de un abrazo, de un momento para nosotros...

Porque la vida es un regalo, un regalo que nos dan cada mañana y que depende de nosotros aprovechar o no. Un regalo que no espera, que no se puede posponer, un regalo de hoy, de aquí, de ahora... 

Disfruta ese regalo, con una sonrisa y con ganas, con intensidad y con alegría, para que un día no tengas que arrepentirte de haber estado haciendo planes cuando lo único que tenías que hacer era Vivir. 


* Termino con una imagen de María de Villota porque ella ha inspirado lo que he escrito. Ella, con su sonrisa, con sus ojos llenos de fuerza y sus ganas, siempre, de seguir viviendo. 

martes, 2 de julio de 2013

Reflexiones y vacaciones


Hace unos días, atrevida de mí, me puse a ver Callejeros Viajeros... Ese programa que empiezas viendo con ilusión, pensando inocentemente: Sí, vamos a ver cómo viven en Tahití, Sudáfrica o cualquier otro punto del planeta... y acabas pensando: Vaya mierda de vida, los millones de sitios bonitos que hay y que no voy a visitar nunca. Qué bien, qué alegría, oiga. Y te vas a dormir llenita de ilusión, diciéndote a ti misma que no lo vas a volver a ver (mentira, porque volverás a caer, amiguita, and you know it).

El último que vi iba sobre las islas Maldivas. Infartito... Qué maravilla.


Yo es que me veo, ahí tumbadita con mi mojito fresquito, qué quieres que te diga...




De verdad, qué estrés se respira...



Ayer, pensando un poco de camino a la playa, hablando con mi precioso de lo divino y lo humano (mucho más de lo humano tengo que decir) llegamos a la conclusión de que, realmente, tenemos la inmensa suerte de vivir en un paraíso. Y que no hace falta irse a miles de kilómetros para encontrar lugares preciosos, sitios con encanto, mágicos, de esos que se te guardan en la memoria como fotografías instantáneas, asociadas a momentos, a compañía, a olores, a recuerdos... 

A partir de aquí, todas las fotos están hechas por mí o por mi precioso. No son de ningún catálogo de promoción ni están retocadas para que parezcan lo que no son... Son así, eh, lo garantizo, que las he hecho yo con mis manitas ;)


Costa Norte de Tenerife


Más costa Norte de Tenerife


Acantilados de los Gigantes, en la costa Oeste de Tenerife


Atardecer en la playa de la Tejita, sur de Tenerife


Las Teresitas, la playa de Santa Cruz de Tenerife



Amanecer en Santa Cruz de Tenerife



Playa Nueva, en La Palma


Playa del Puerto Espíndola, noreste de La Palma


Vista desde el Roque de los Muchachos, La Palma


Charco natural en Fuencaliente, La Palma
(De verdad, existe, y tiene esos colores tal y como se ven...)


Atardecer en Tazacorte, La Palma

El paraíso está donde estemos a gusto, donde disfrutemos al lado de la gente que queremos, donde reímos, donde el tiempo parece que se para... Y al final, el paraíso lo hace, sobre todo, la compañía.


lunes, 24 de junio de 2013

El perro y el dueño



Hace unas semanas, volvía de clase andando, y al entrar en mi calle me fijé en que había un perro atado en la puerta de un bar. El dueño acababa de entrar a tomarse algo y había dejado al perro fuera, atado a una ventana del mismo bar. En ese momento, otro perro que había en un balcón cercano ladró tres o cuatro veces, lo suficientemente fuerte como para que el dueño del perro atado lo oyera desde dentro del establecimiento. Entonces, salió y empezó a reñir al perro, diciéndole con palabras y con gestos que no ladrara más y que se portara bien. El perro lo miraba inocentemente mientras recibía la reprimenda que su dueño creía que se merecía.


Seguí mi camino hasta casa pensando en cuántas veces hacemos lo mismo que el dueño del perro.

En cuántas veces nos dejamos llevar por lo que parece, sin preocuparnos por lo que en realidad es.

En cuántas veces nos creemos lo que queremos creernos y no damos oportunidad para una explicación.

En cuántas veces somos injustos con los demás...

lunes, 3 de junio de 2013

La vida y la muerte

Llevo bastante rato pensando cómo enfocar este tema y realmente no sé cómo voy a hacerlo sin que nadie se hiera, sin que ofenda, sin que sea malsonante ni desagradable para nadie. Ojú, qué complicao.

Precisamente esto era una de las cosas de las quería hablar, de lo difícil que resulta hablar de la muerte, de lo tabú que sigue siendo, a pesar de que ya se puede hablar de cualquier cosa en cualquier lado, y no pasa nada. Pero no, con la muerte no pasa. La muerte sigue siendo eso que está ahí, pero que no se trata, es algo que todos sabemos que existe, pero que no nos resulta agradable recordar. Es un tema que se evita, como si obviándolo pudiéramos huir de esa realidad, de la única certeza que tiene la vida: la muerte.


Hace un par de semanas fui a una autopsia. (Era una práctica de clase, no es que yo esté yendo a autopsias así, de motu proprio). No voy a entrar de detalles, pero estar tan cerca de la muerte te enseña muchísimo. Verla así, como una realidad, como algo cotidiano que ocurre cada día, como algo que puede pasarte a ti mañana mismo, te abre los ojos. Y paradójicamente, te hace apreciar muchísimo más la vida. La enseñanza vital más importante que me llevo es que la muerte está ahí, es inherente a la vida, forma parte de lo que somos y es absolutamente inevitable... pero no por hablar de ella hemos de sentirnos inseguros, ni miedosos, ni con incertidumbres ni dudas. Hemos de aceptarla como es, y no negarla ni evitarla. Y si nos reímos de ella, mucho mejor. (No voy a explicarlo, pero en esto los forenses son absolutamente geniales!!).


Por eso, abre los ojos, disfruta de lo que tienes, de las tonterías, del tiempo perdido, de los amaneceres, de las risas, de los abrazos, de los momentos, de la música, de las siestas, de los cumpleaños, del arte, del amor, de que estás vivo... Vivo!!! Y relativiza, desdramatiza, simplifica... y acuérdate de vivir cada día. Cada día.


Y es que, como bien dijeron Les Luthiers, No te tomes la vida tan en serio, a fin de cuentas, no saldrás vivo de ella."

sábado, 4 de mayo de 2013

Bajo la alfombra

Y miras para otro lado.

Otra vez.

Otra vez.

Y otra.

Dándole la espalda a un problema sólo consigues hacerlo más grande. Cuanto más tiempo estás sin mirarlo, más recovecos y tentáculos le van apareciendo, y su sombra, poco a poco, se va haciendo más alargada..

Hacer como si no pasara nada. Evadirse. Huir. Pasar. Obviar.

Y entonces, un día miras bajo la alfombra, esa bajo la que has ido escondiendo todo lo que no te gustaba... y encuentras tanta mierda que ya no eres capaz de hacer nada. NADA.



Y vuelves a huir.

Otra vez.

Otra vez.

Y otra.

miércoles, 24 de abril de 2013

My love is gone




Apuro los últimos sorbos de café mientras la ciudad me da los buenos días. Siempre me gustó mirar por esta ventana, aunque sólo se vean edificios. Tras estas cortinas, por fin, pude sentir por primera vez en mi vida que un espacio me pertenecía, y que yo le pertenecía a él. Que éramos uno, y que estábamos cómodos en compañía. La casa y yo, yo en esta casa.

Apareces por detrás de mí y mientras colocas bien la camiseta que ya caía por mi hombro, me das un beso que ni siquiera llego a sentir. Tu café, tus tostadas con aceite, tu sitio en la mesa... Tú, tú, tú.

Hace calor a pesar de ser abril. Este año la primavera ha llegado mucho antes... para los demás, no para mí. Me pongo el vestido blanco, ese que siempre dije que era para una ocasión especial... Por qué será que nunca nos damos cuenta de cuándo estamos siendo realmente felices, y siempre estamos esperando serlo más, y más, y más... Después, con el tiempo, miras atrás y te ves a ti misma con una sonrisa que no sabías que tenías, con un brillo en los ojos que no conocías, con unas miradas de absoluta felicidad... Maldita manía de vivir siempre en el pasado, o en el futuro, y no abrir los ojos al presente. Al maravilloso presente que tienes justo delante de ti.

Me ayudas a terminar de recoger mis cosas. Ya queda muy poco mío aquí, es más, creo que me fui hace mucho tiempo y no lo sabía. Ni tú tampoco. La vieja maleta que compramos en el rastro hace unos años todavía resiste, a pesar de todo lo que hemos viajado con ella. Ahora se va conmigo, sólo conmigo por primera vez... A partir de ahora habrá muchas primeras veces, de nuevo...

Primeras veces sola. 

Primeras veces sin ti.


viernes, 19 de abril de 2013

Arrugas y felicidad

Hoy me he mirado al espejo (que me miro todos los días eh, pero vamos, que me he mirado-mirado quiero decir)... y me he visto arrugas.


Chan, chan, chaaaannnnn (tragic music!!!)



Tras ese gran descubrimiento matutino... He tenido tiempo para darle muchas vueltas durante la mañana. Y al final, conclusión: Me viene dando bastante lo mismo.

Hasta hace relativamente poco no me había cuidado nada la piel, lo reconozco, pero nada, nada. 
- Hola, me llamo Isa, y hasta hace unos meses nunca había usado una hidratante...
- Hola Isa, bienvenida!

Ahora ya he entrado en el mundo de la cosmética por la puerta del supermercado. Sí, soy pobre, y me compro las cremitas en Mercadona. Pero lo llevo bien, eh, no se vayan a pensar. Siempre me ha parecido que en lo de las cremas hay muuuucho de patraña y poco de verdad, que una crema hidrata más o menos igual valga 6 euros o 60 (igual es el consuelo de los pobres...)


Y la mayoría de arrugas que tengo... ¿de qué son?.

Exacto. De reírme. De reírme mucho. 

Y por eso mismo no me importan lo más mínimo. Significan que la mayoría del tiempo estoy feliz y eso se nota en mi piel y en mis patas de gallo... Son el peaje que pago día a día por mis carcajadas, por hacer el payaso, por compartir con los amigos, por ponerle una sonrisa a cada día que empieza.

Y me voy a seguir arrugando... porque pienso seguir riendo todo lo que pueda y más.


Seré una viejita muuuy arrugada... pero habré sido muy feliz. Y por supuesto, habrá merecido la pena.



...Sólo espero de por vida seguir despeinado 
y que no me falte viento para seguir despeinado 
sólo espero de por vida 
reír con los amigos 
no besar sólo los besos que se dejan en los vasos...

lunes, 15 de abril de 2013

Amor

Sonrisas, miradas, citas, besos, compartir momentos, alegrías, tristezas, experiencias...

La magia que se crea entre dos personas, dos almas, dos corazones.

¿Y quiénes somos para poner límites al amor?

domingo, 7 de abril de 2013

No necesito

No necesito que seas caballero con armadura, ni que vengas en caballo blanco a buscarme con un ramo de flores en la mano.
No necesito un cuento de hadas, una pedida de mano en góndola o en lo alto de la torre Eiffel.
No necesito un caballero de pelo rubio, de ojos azules, de 1.90 de estatura y con un físico de gladiador romano.
No necesito regalos cada 14 de Febrero.
No necesito que seas un príncipe azul, ni que me trates como a una princesa.
No necesito que seas perfecto... sólo que seas tú.

No necesito tener una historia que contar... sólo quiero vivir mi historia contigo.  


I had in mind... to conquer the world by your side....

lunes, 1 de abril de 2013

Me gusta la gente...



Me gusta la gente abierta, que se da sin reservas. La que muestra sus debilidades, que abre sus puertas y deja que veas lo que hay dentro, que no se esconden.

Me gusta la gente que te dice lo que siente, aunque no sea siempre lo correcto, o lo esperado. La gente que da buena energía, que te hace olvidar cómo te ha ido el día o las preocupaciones que tengas, que son capaces de desconectarte de lo cotidiano durante unas horas.

Me gusta la gente humilde, la gente que da sin esperar recibir, la que está dispuesta a ayudarte en cuanto se lo pidas.

Me gusta la gente sencilla, la gente que se deja conocer, la gente que habla con verdad, con dulzura, con cercanía. La que antes de verla ya sabes que te va a hacer reír, que son una garantía de sonrisas y de cariño.

Me gustan mis amigos... Tengo pocos, pero valen tanto, tanto, tanto....

jueves, 7 de marzo de 2013

Automatismo


A veces, sin darnos cuenta, nos convertimos en autómatas.

Repetimos actos diariamente, hacemos lo mismo una y otra vez, convirtiendo nuestros movimientos en acciones inconscientes en las que no reparamos la mayoría de las veces. Para algunas cosas este automatismo nos viene muy bien. Para otras no.

Cuando tratamos diariamente con personas, es importante no olvidar eso mismo, que son personas. Que con ellas no podemos ser automáticos. Que hay que explicar las cosas con calma, aunque lo hayamos hecho mil veces antes a otras mil personas diferentes. Que no hay que dar nada por supuesto. Y que tienen derecho a preguntar, y a ser respondidas con atención. Y con cariño, si puede ser.

Si algún día, la rutina o la costumbre empiezan a convertirme en un autómata en el trato con la gente, le doy permiso al que se de cuenta para que me de dos bofetadas bien dadas. Porque me lo mereceré, sin duda.

martes, 19 de febrero de 2013

Y tú, ¿de qué te quejas?

Es probable que diariamente escuches a la gente que te rodea quejarse de algo. Incluso es probable que tú mismo te quejes a menudo, de algo que te gustaría hacer y no puedes, de aquello que te gustaría comprar pero no puedes permitírtelo, de que te gustaría tener más tiempo libre, estar menos estresado, viajar más...

Párate un momento a pensar lo afortunado que eres. La suerte que tienes de poder dormir en una cama, de tener un techo al que acudir cuando acaba el día. La suerte que tienes de poder comer, de poder estudiar o trabajar, de tener una familia, de tener amigos que te acompañen... y sobre todo de estar sano. De estar vivo.

En un hospital a veces se aprende medicina, se aprende sobre enfermedades, síntomas y tratamientos... pero si abres un poco los ojos, aprendes mucho sobre la vida. Las enfermedades, en realidad, no existen. Existen personas enfermas. Y cada una de ellas es diferente, y tiene unas circunstancias que son sólo suyas. Y cuando ves a gente que no tiene absolutamente nada, que está sola, que enferma y no tiene ni siquiera quién le pregunte qué tal está... Te das cuenta de lo absurdo de todas tus quejas. Gente que a pesar de estar incluso al borde de la muerte, es agradecida contigo y te sonríe. 

Por eso, párate a pensar la suerte que tienes. Estás sano. Estás vivo. Tienes una casa y tienes gente que te acompaña en el camino de la vida... No es necesario que cumplas el tópico de “vivir cada día como si fuera el último”. No se trata de ser cínico ni de ser feliz porque sí... Se trata de ser capaz de pararse, de vez en cuando, y valorar lo que tienes. Apreciarlo, y cuidarlo para que se mantenga. Y agradecerlo.

La próxima vez que vayas a quejarte... piénsalo dos veces.