Señor Amancio:
Ya sé que usted está en otros menesteres (nadando en billetes, por ejemplo), pero si tiene un ratito, échele un ojillo al equipo encargado del diseño de los zapatos de su nueva temporada de Zara porque… Telita, oiga, telita.
De vez en cuando me doy una vueltita por la web de su maravillosa tienda, y dejando aparte la ropa (que cada vez me gusta menos), la sección de zapatos es para quedarse con el culo torcío. Veamos unos ejemplos, que me vais a entender rápido…

Las zapatillas que han llevado toda la vida los guiris con calcetines blancos han vuelto… Vale, hasta ahí bien. Ahora les añadimos algún estampado vistoso como el de serpiente (madremíaquéhorror), o un toque metalizado y voilà… Ya te podemos clavar 50 euros y todavía creerás que vas a la moda.
Tal vez prefieras unas alpargatas de esparto… Vale, ¿qué tal si le ponemos unos pinchos y las hacemos hippie-punk?
¿ A nadie se le había ocurrido que quizás Frankestein quisiera un día vestirse de mujer y salir a darlo todo?

Y lo que me terminó de matar… Los zapatos con la parte de atrás ya doblada, como las cholas de estar en casa que ya ni te agachas para ponértelas y se van quedando con el talón hecho polvo… Pues así. Y tan anchos que se han quedado.
En serio, señor Amancio… Plantéeselo.